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El medio acuático tiene un potencial amplio en el campo de la rehabilitación al ser la combinación perfecta entre actividad terapéutica y lúdica que favorece el desarrollo físico y psíquico del niño mediante un trabajo de percepción de su propio cuerpo y la exploración de sus posibilidades dentro del medio acuático.

El proceso de adaptación a este nuevo medio y las respuestas que se observan , no solo desde el comportamiento sino también las manifestaciones que contribuyen a la socialización del niño, beneficiando el desarrollo global y son un gran aporte dentro de la intervención terapéutica.

El niño aprende a usar todos sus recursos de movimiento para superar sus límites, lo que produce gran satisfacción, promueve la interacción social y relación con su entorno y amplía sus posibilidades de comunicación.

La información sensorio motriz es rica, lo que posibilita al niño a generar movimientos lentos, rotaciones, disociación de cinturas, experimentar y desarrollar reacciones de enderezamiento y equilibrio, conseguir mayor estabilidad, control postural, coordinación, facilitando posturas como la bipedestación además de desplazamiento en posturas altas, que se logran gracias a que la fuerza de gravedad se minimiza y su peso decrece dependiendo el nivel de inmersión.

El beneficio para los niños radica en que “poco a poco, pueden integrar a nivel nervioso todos estos movimientos, con lo que también mejora su sistema motor y, a la larga hace que fuera del agua se muevan mejor”.

En el Centro Parálisis Cerebral contamos con profesionales formados en técnicas específicas para manejo dentro del medio acuático como Halliwick, Watsu, Bad Ragaz, Ai Chi, que nos brindan un abanico de posibilidades para trabajar con nuestros niños identificando sus necesidades y promoviendo su independencia.

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